BANCO DE TIEMPO ( y II)
San Gall es una ciudad situada en el noreste de Suiza, cerca de la frontera con Alemania. Con una población oficial de 72.522 habitantes, fue elegida por el Gobierno Federal para implementar el proyecto piloto, debido a la buena experiencia con otros programas de voluntariado. “Desde 2008 tenemos en el cantón una especie de bolsa de tiempo, donde la gente puede intercambiar ayuda. El proyecto de la Cruz Roja de San Gall está funcionando muy bien. Así que fuimos llamados por el gobierno para implementar la Cartilla del Tiempo”, explica Meierhans. El nuevo proyecto no tiene la intención de crear una competencia a los servicios tradicionales de apoyo a la tercera edad, tales como hogares de ancianos o servicios ambulantes. “La mayor deficiencia de la tercera edad es la ayuda cotidiana, ya sea la compra, la solución de problemas, la administración o limpieza”, describe el director del proyecto que agregó que el objetivo principal es permitir que las personas mayores vivan más independientes en su propia casa. “Después de todo, una plaza en una residencia de ancianos es más cara para el sistema social y es menos satisfactoria para estas personas”.
El público potencial de voluntarios y beneficiarios ya está definido, según las estadísticas: en San Gall viven 12.000 personas mayores de 65 años de edad. El éxito del programa depende del nivel de participación. Los iniciadores esperan que 300 personas se animen a participar en el programa, y ayuden a los ancianos sobre la base de dos a tres horas por semana durante un período de 42 semanas. Esto ascendería a un total de 25.000 horas de trabajo. “Si esta base se alcanza estaríamos encantados”, dice Meierhans. Y para que nadie exagere, el límite máximo de trabajo acumulado está limitado a 750 horas por voluntario. Aunque está basado en la solidaridad, el proyecto no está libre de costes

El proyecto aún debe ser votado por la ciudad de San Gall en la sesión de primavera. Si se aprueba, la aplicación comenzará ya en verano. Por lo menos, el apoyo de los grupos interesados ya está garantizado. “Acogemos muy bien esta propuesta. Es una manera de aprovechar los recursos disponibles en la sociedad y restaurar las estructuras sociales que se fueron perdiendo con el tiempo”, surgiere Thomas Diener. Preguntado sobre si el proyecto tiene posibilidades de éxito, el director de Pro Senectute, la mayor organización profesional de apoyo a las personas de edad en Suiza, es optimista.

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